domingo 04 de enero de 2026 - Edición Nº220

Poder Local y Ciudadanía | 2 ene 2026

JUSTICIA · CIUDADANÍA · OLAVARRÍA

Cuando la corrupción es estructural, el ciudadano tiene que organizarse

Las definiciones de la jueza Sandra Arroyo Salgado sobre la justicia argentina exponen una verdad incómoda: instituciones debilitadas, opacidad y corrupción que atraviesan todo el sistema. En Olavarría, el problema se replica a escala local. Entenderlo es el primer paso para que la ciudadanía despierte, se organice y empiece a poner orden en su propia ciudad.


Por: Redacción Estratégica | Sinaí Olavarría

En una entrevista reciente en Infobae, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado dijo sin rodeos lo que muchos intuyen y pocos se animan a afirmar en voz alta: en la Argentina la corrupción es estructural. No es un accidente. No es un error aislado. Atraviesa a los tres poderes del Estado y se sostiene en capas intermedias que sobreviven a gobiernos, colores políticos y discursos de campaña .

Esta nota no es para especialistas ni para militantes. Es para el vecino común de Olavarría que trabaja, paga impuestos, cría hijos y siente que algo no cierra.


La verdad incómoda (explicada fácil)

Arroyo Salgado lo describe con precisión quirúrgica:

  • Instituciones débiles, opacas, sin controles reales.

  • Funcionarios “permanentes” que saben cómo mover hilos, triangular decisiones y garantizar impunidad.

  • Una justicia en terapia intensiva, con vacantes sin cubrir, recursos obsoletos y decisiones que llegan tarde —cuando llegan— .

Cuando eso ocurre, el sistema deja de proteger al ciudadano y empieza a protegerse a sí mismo.


“Eso pasa en Buenos Aires, acá no”

Error. Grave error.

Lo que la jueza describe a nivel nacional se replica a escala local. En Olavarría:

  • Instituciones que no rinden cuentas.

  • Decisiones que no se explican.

  • Silencios corporativos.

  • Procedimientos que importan más que la verdad.

El resultado es siempre el mismo: el ciudadano queda solo frente al poder.


El punto clave que casi nadie dice

“La Constitución no se defiende sola. Se defiende con decisiones valientes, sin miedo y sin condicionamientos.”
— Arroyo Salgado

Si la justicia no funciona, no hay seguridad jurídica.
Y sin seguridad jurídica:

  • No hay inversión.

  • No hay trabajo genuino.

  • No hay protección para la familia.

  • No hay futuro previsible.

No es ideología. Es sentido común.


¿Entonces qué hacemos en Olavarría?

La jueza es clara: sin participación ciudadana, no hay salida.
No alcanza con quejarse en privado ni con indignarse en redes.

Hace falta:

  1. Conciencia: entender que el problema es estructural, no anecdótico.

  2. Organización: ciudadanos que se junten, conversen, compartan información y exijan reglas claras.

  3. Orden: instituciones que vuelvan a servir al bien común y no a intereses cerrados.

Cuando la sociedad se organiza, las instituciones reaccionan. La historia argentina lo demuestra —y la propia jueza lo recuerda— .


Una advertencia final (y una esperanza)

Arroyo Salgado plantea dos caminos, sin grises:

  • Reconstruir una justicia independiente.

  • O aceptar su deterioro final, con reglas rotas para todos.

Olavarría no es ajena a esa elección.
O miramos para otro lado, o empezamos a ordenarnos como comunidad.

Porque cuando el ciudadano despierta, la mentira institucional empieza a caer.
Y eso —aunque incomode— es siempre el primer paso hacia una ciudad más justa.


Esta nota es para compartir.
No para generar miedo, sino conciencia.
No para dividir, sino organizar.

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